
Sois muchos los que me habéis preguntado qué tal está India, y no sabéis lo profundamente que os agradezco vuestro interés. Estoy totalmente convencida de que las energías que le habéis transmitido desde la distancia la han ayudado muchísimo a salir adelante.
Ya sabéis lo mal que lo ha pasado la pobrecilla. Llegó a casa tan desmejorada que en algunos momentos llegamos a temer por su vida. Pero India es una gata fuerte y valiente, y por encima de sus miedos y su tristeza, estuvieron -gracias a Dios- sus ganas de vivir. Y vivió. Poco a poco, empezó a comer (al principio, obligándola, pero al poco tiempo ya cogía el pienso por sí misma), y con algunos cuidados y mucho paciencia su aspecto general fue mejorando lentamente. Han sido necesarios cuatro meses y tres analíticas completas para dejar atrás la profunda anemia en la que había caído, pero ahora los días de las pastillas, los complementos vitamínicos y los pinchazos son sólo un recuerdo borroso... Los ojos de India vuelven a mirar al frente, desafiantes, imponentes, y llenos de esperanza:
Su hermoso collar todavía están "en proceso", pero ya sólo es cuestión de tiempo. Lo que de verdad me importa es que, rebosante de vida, vuelve a ser la pequeña juguetona y traviesa de siempre que adoraba jugar con el plumero...
...y que miraba a la cámara con ese aire entre curioso y arrogante que tanto me gusta:
No os hacéis una idea de la emoción que recorre mi cuerpo cada día cuando la oigo maullar feliz buscando mi mano para restregar su hociquillo en ella, o cuando se tumba en el suelo panza arriba para que la acaricie... Lo que ha pasado con India es un milagro que siempre recordaré al contemplar su mirada colmada de esperanza.
Muchos besitos y ronroneos a tod@s de parte de India, y GRACIAS de corazón por estar ahí.